LA PEQUEÑA FÁBRICA, MUDAMOS LA PIEL.

La decisión que tomamos hace cinco años coincidió en plena explosión de la crisis financiera, pero nuestra ambición, nuestras ganas de superarnos ha hecho posible que le ganemos la batalla al tamaño, es decir, supervivencia en estado puro.

Estamos demostrando que somos un claro ejemplo de voracidad, pasos cada vez más importantes, más estratégicos y, cada vez, más revolucionarios. Ya no somos tan pequeños. Ya no somos tan domésticos. Es más, os diría, menos nuestros y más de nuestros clientes que a través de su confianza hacen posible que cada vez demos pasos más grandes.

Sí, somos un jugador nuevo en un mercado muy maduro, pero con un enorme rodaje y con una aspiración que no la frena nadie, absolutamente nadie. Competimos cada día midiendo nuestras fuerzas con gigantes de fuerte envergadura y competimos, claro está, con distintas armas, pero con la misma ambición. Ambición, en nuestro caso, enfocada a servir a nuestros clientes. Vivimos por ellos y para ellos. Vivimos para crecer con ellos. Si ellos ganan, nosotros ganamos. Si ellos pierden, nosotros fracasamos. Por ello, huimos del volumen, de las cifras que manejan los grandes trasatlánticos. Nuestra posición es clara: criterio y talento para servir.

Servicio que ponemos, siempre, en el centro de gravedad. Personas y Tecnología, el motor que hace que la agencia mude de piel para adaptarse en todo momento a las necesidades de las marcas, a las inquietudes del consumidor y al entorno de los medios.

Una cuestión de mentalidad, no de sectores, ni del tamaño, ni del volumen que manejes o de otros aspectos. Es una cuestión puramente humana, sólo así se consigue ir un paso por delante. Nuestro valor no sólo gira alrededor del producto, nosotros aportamos una experiencia end to end al cliente, generamos sentimientos y eso pasa por cuidad todos y cada uno de los pasos de un proceso de compra, desde que el cliente potencial te conoce, toma la decisión, recibe el servicio y finalmente decide trabajar con nosotros o recomendar tu valor a otras personas. Porque la clave para ser diferente e innovadores, es crear valor de verdad.

Otro aspecto importante, y que hemos comentado en otras ocasiones, en nuestra gestión empresarial es la dicotomía entre empresas low cost y firmas de valor añadido. Nosotros, demostramos que se puede ser ambas a la vez. Trabajamos con márgenes reducidos, pero suficientes para mantener unos costes fijos, lo que nos permite ser agiles, rápidos y veloces.  Hay que  estar muy despierto, porque no estamos en una época de muchos cambios, sino en un cambio de época que va a una velocidad, cada vez, más acelerada, y para ellos es fundamental la actitud, estrategias diferentes, donde no te posiciones en formaciones de defensa, sino todo lo contrario, debes tener el coraje suficiente para crear estrategias de ataque que conviertan  los entornos de incertidumbre en oportunidades.

Esquemas de trabajos, nuevos, basados en personas que hacen posible que LPF hoy sea un player cada vez más determinante en el mercado.

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